POR Myriam Cobos
24/07/2026
Hablar o escribir sobre algo tan intangible como los sentimientos y las sensaciones no resulta sencillo. Son experiencias íntimas, personales e intransferibles. Sin embargo, existen algunas vivencias comunes que, probablemente, todos los que practicamos Tai Chi hemos experimentado en algún momento.
Antes de profundizar, conviene recordar qué significan estos dos conceptos.
¿Qué son los sentimientos y las sensaciones?
Sentimientos
Los sentimientos son las impresiones que determinadas situaciones o experiencias producen en nuestro plano espiritual. A partir de aquello que sentimos interiormente, actuamos y nos relacionamos con el mundo.
Sensaciones
Las sensaciones son las impresiones que recibimos a través de los sentidos. Constituyen la respuesta inmediata de nuestros órganos sensoriales ante un estímulo.
El verdadero enemigo
En sus orígenes, el Tai Chi fue, y continúa siendo, un arte marcial destinado a neutralizar enemigos físicos.
Sin embargo, hoy el enemigo ha cambiado.
Ya no se encuentra únicamente en el plano físico, sino que actúa sobre el ser humano desde el plano mental y espiritual.
Vivimos en una sociedad donde aumentan continuamente problemas como:
Por ello, la práctica del Tai Chi trasciende el movimiento físico y se convierte en una experiencia que va mucho más allá de lo visible o perceptible mediante los cinco sentidos.
Mucho más que movimiento
El Tai Chi genera un gran número de sensaciones internas y externas.
Al mismo tiempo despierta sentimientos profundos que no solo experimenta quien practica, sino también quienes observan una sesión.
Su práctica favorece la conexión con:
Lo que transmite el Tai Chi
En una investigación personal realizada con personas que nunca habían practicado Tai Chi, después de observar una forma completa, las sensaciones más repetidas fueron:
Un cambio en la percepción
La práctica del Tai Chi mejora la percepción sobre uno mismo y sobre el mundo.
Favorece:
Cooperación y conexión con la naturaleza
El Tai Chi despierta un profundo sentimiento de:
También fortalece la conexión con la naturaleza y genera el deseo de protegerla.
Muchas personas, después de años de práctica, sienten la necesidad de colaborar con asociaciones dedicadas a:
Cambia nuestra forma de ver la vida
La práctica continuada del Tai Chi transforma nuestra perspectiva.
Lo que antes parecía un problema imposible comienza a observarse con distancia, serenidad y mayor claridad.
Ya no reaccionamos desde la impulsividad, sino desde la comprensión y la búsqueda de soluciones.
El cuerpo empieza a hablar
Con la práctica, aprendemos a escuchar lo que nuestro cuerpo necesita.
De forma natural aparecen hábitos más saludables:
Vaciar para volver a llenar
El trabajo interior del Tai Chi consiste también en liberar aquello que nos pesa.
Poco a poco vamos dejando atrás emociones negativas para dar espacio a sentimientos como:
Los maestros orientales afirman que cuando el cuerpo recibe y proyecta el Chi Universal, la persona se vuelve más fuerte, optimista y valiente.
La liberación emocional
Cuando la mente se relaja y el pensamiento racional disminuye, aparece una nueva forma de percepción basada en las sensaciones.
Es habitual que durante la práctica afloren emociones que permanecían guardadas durante años.
Puede suceder que aparezcan:
Todo ello forma parte de un proceso de catarsis, necesario para sanar la mente y el espíritu.
El equilibrio
Una de las mayores sensaciones que proporciona el Tai Chi es el equilibrio.
Un equilibrio que no solo afecta al cuerpo, sino también a la mente y a las emociones.
Este estado repercute positivamente en:
Cuando nosotros estamos en equilibrio, transmitimos equilibrio a quienes nos rodean.
Como profesores
Desde mi experiencia personal considero importante que los profesores se interesen por el estado emocional de sus alumnos después de cada clase.
Conocer cómo se sienten y qué sensaciones han experimentado permite adaptar la enseñanza a las necesidades de cada grupo y ofrecer una práctica todavía más enriquecedora.
En conclusión
La práctica del Tai Chi transforma la vida en todos sus aspectos.
Supone una renovación interior, una nueva percepción de la realidad y un profundo deseo de crecer, evolucionar y participar activamente en el mundo.
Genera paz, amor, armonía y una conexión profunda con uno mismo, con los demás y con la naturaleza.
Y, como consecuencia de todo ello, nos acerca al sentimiento más importante que todos buscamos:
¡¡¡LA FELICIDAD!!!
Myriam Cobos
07/08/2026
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